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La renovación Católica Carismática en Santiago Celebra 45 Años


Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros celebra su cuadragésimo quinto aniversario con la presencia de miles de fieles quienes junto a Ministerios Musicales, Predicadores, Presidentes de Asamblea, Diáconos, Sacerdotes y el Obispo Emérito Mons. Felipe Núñez festejaron por todo lo alto 45 años de Gracia.

La Renovación Carismática Católica es un movimiento apostólico en el que confluyen laicos, religiosos y sacerdotes pertenecientes a la Iglesia Católica, el cual es una corriente de gracia suscitada por el Espíritu Santo, para la renovación espiritual de toda la Iglesia Católica y del mundo.

La ciudad de Santiago de los caballeros ha sido por tradición una comunidad de fe, sus costumbres y tradiciones la han colocado como una de las comunidades más firmes en la espiritualidad. Avanzando de este modo en lo que es la integración de las zonas pastorales al orden y reglamentos de nuestra Santa y Madre Iglesia.

Aun que la renovación celebra hoy 45 años costó mucho su ordenamiento en esta arquidiócesis, no fue hasta hace unos años cuando Doña Neris Paulino y el Padre Julio Genao encabezaron un proyecto de reorganización pastoral para este movimiento en esta Arquidiócesis, misma que costara mucho esfuerzo y pruebas para este equipo restaurador, pero como siempre Dios se muestra agradecido y después de sembrar, hoy estamos cosechando los frutos.

Con 14 Zonas que componen la iglesia de Santiago, completamente ordenadas, las cuales cuentan con un equipo sede zonal y su escuela de formación, logrando la formación de todos los servidores y servidoras para así ofrecer un apostolado en unión a Cristo a través de su Iglesia.

 

En la festividad de hoy contamos con la participación de Neris Paulino quien nos dejo la enseñanza de San Lucas 15 sobre el hijo prodigo. Recordándonos que Dios es Misericordia y como Padre nuestro que es nos mantiene siempre bajo ese estado de acogida, sin rechazarnos por lo que somos o tenemos, Contamos también con la predicación de Luis R. Espinal del equipo Nacional, quien nos recordó la obediencia como característica fundamental del servidor y servidora de la RCC.

Las canciones de los ministerios de Arcadio Valdez, Juan
Tavera, Hugo Jorge, Pedro José Martínez, William Reyes y el  Ministerio de danza Santa Mónica, hicieron de este día una fiesta en el Espíritu para quienes estuvieron allí presentes.

Es una realidad que ha crecido en el orden la RCC en Santiago, aunque faltan muchos procesos y pasos para que continúe mejorando cada día mas hasta llegar completar la obra que Dios nos ha encomendado en su hijo Jesús, hacer que todos los pueblos se conviertan al Evangelio.

El Diacono Fausto Mateo, Actual coordinador de la RNCC en Santiago informo que el 46 aniversario en 2016 será celebrado en una sola fiesta en la Arquidiócesis de Santo Domingo, desde ya debemos ir preparando esa fecha para participar todos y todas.

Esto dijo el Papa Francisco de La RCC en su regreso de Brasil año 2013

-Es cierto lo que usted dice de la baja de fieles. Es cierto. Hemos hablado con los obispos brasileños del problema en una reunión que hemos tenido ayer. Usted preguntaba sobre el movimiento de la Renovación Carismática. Pero les digo algo, a fines del 70, inicios 80, yo no los podía ver. Una vez, hablando de ellos, había dicho esta frase: «estos confunden una celebración litúrgica con una escuela de samba». ¡Eso había dicho! Me arrepentí.

Después conocí mejor, es verdad que el movimiento tiene buenos asesores y ha ido en un buen camino. Ahora creo que este movimiento hace mucho bien a la Iglesia, vive en la Iglesia. En Buenos Aires me reunía a menudo y una vez por año hacía una misa con todos ellos en la Catedral. Pero los he favorecido, me convertí, he visto el bien que hacían. Porque en este momento de la Iglesia y amplío un poco la respuesta, creo que los movimientos son necesarios.

 Los movimientos son una gracia del Espíritu. ¿Pero cómo se puede sostener un movimiento que es tan libre? ¡Es que la Iglesia es libre! El Espíritu Santo hace lo que quiere, después él hace el trabajo de la armonía. Pero creo que los movimientos son una gracia, esos movimientos que tienen el Espíritu de la Iglesia. Por eso creo que el movimiento de Renovación Carismática no sólo sirve para evitar que algunos pasen a los pentecostales, sino que sirven a la Iglesia misma, que se renueva. Cada uno busca el movimiento según su carisma, donde lo lleva el Espíritu.

Que el Espíritu Santo dador de todos los dones nos conceda por mediación de Santísima Madre nos conceda la unidad a plenitud para que realicemos la tarea de traer las almas a los pies del Señor que nos convoca rescatar los más necesitados.

Humberto Fernández                                               

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Imagen referencial. Foto: Flickr Fr Lawrence Lew OP (CC-BY-NC-ND-2.0)

VATICANO, 21 Nov. 15 / 03:26 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco recibió ayer en audiencia a los participantes de un congreso sobre la formación de los sacerdotes, promovido por la Congregación para el Clero en la Universidad Urbaniana. En su encuentro, el Santo Padre describió algunas características de “un buen sacerdote”.

Un buen sacerdote, señaló el Papa, “es ante todo un hombre con su propia humanidad, que conoce su propia historia, con sus riquezas y sus heridas, y ha aprendido a hacer las paces con ella, llegando a la serenidad de fondo, propia de un discípulo del Señor”.

“De ahí que la formación humana sea una necesidad para los sacerdotes, para que aprendan a no dejarse dominar por sus límites, sino a aprovechar sus talentos”, aseguró.

El Santo Padre explicó que “el sacerdote es un hombre nacido en un determinado contexto humano. Allí comienza a aprender sus primeros valores, absorbe la espiritualidad del pueblo, se acostumbra a las relaciones”.

 “Los sacerdotes también tienen una historia: no son ‘setas’ que brotan repentinamente en la catedral el día de su ordenación. Es importante que los formadores y los mismos lo recuerden y sepan tener en cuenta esta historia personal a lo largo del camino de la formación”, dijo.

Francisco subrayó que la vocación sacerdotal “es un don que Dios da a algunos para el bien de todos”.

La humanidad de los sacerdotes, indicó el Papa, “es la ‘vasija de barro’ en la que guardamos el tesoro de Dios, un recipiente del que debemos cuidar para transmitir así su precioso contenido'”.

“Un sacerdote no puede perder sus raíces”, dijo, pues “sigue siendo un hombre del pueblo y de la cultura que lo han generado”.

“Nuestras raíces nos ayudan a recordar quienes somos y donde Cristo nos ha llamado. Nosotros, los sacerdotes no caemos del cielo, somos llamados por Dios, ‘entre los hombres’, para constituirnos ‘en favor de los hombres’”.

Al responder al llamado de Dios, “nos hacemos sacerdotes para servir a nuestros hermanos y hermanas. Las imágenes de Cristo que tomamos como referencia para el ministerio de los sacerdotes son claras: Él es el ‘Sumo sacerdote’, del mismo modo cerca de Dios y cerca de los hombres; es el ‘Siervo’, que lava los pies y se acerca a los débiles; es el ‘Buen Pastor’, cuyo fin siempre es el cuidado del rebaño”.

“No somos sacerdotes para nosotros mismos, y nuestra santificación está estrechamente ligada a la de nuestro pueblo, nuestra unción a su unción”, señaló.

Al finalizar, el Papa señaló que “el sacerdote está siempre ‘en medio de otros hombres’, no es un profesional de la pastoral o la evangelización, que llega y hace lo que tiene que hacer –a lo mejor bien, pero como si fuera un trabajo– y luego se va a vivir una vida independiente”.

“Nos hacemos sacerdotes para estar entre la gente”, reiteró Francisco, y señaló que los sacerdotes “no son filántropos ni funcionarios, sino padres y hermanos”.

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Imagen referencial. Foto: Flickr Daniel Kedinger (CC BY-NC-ND 2.0)

VATICANO, 20 Nov. 15 / 01:45 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco alentó hoy a tener los “ojos abiertos” para la admisión de los seminaristas, y pidió prestar especial atención a los exámenes psicológicos para evitar que ingresen jóvenes con enfermedades mentales.

El Santo Padre se reunió hoy con los participantes del congreso conmemorativo del 50 aniversario de la promulgación de los decretos del Concilio Vaticano “Optatam totius” y “Presbyterorum ordinis”, dedicados a la formación de los sacerdotes. El evento ha sido promovido por la Congregación para el Clero y se realizó en la Universidad Urbaniana.

Francisco pidió especial atención al “discernimiento vocacional, la admisión al seminario. Buscar la salud del joven, salud espiritual, salud material, física, mental”.

El Papa recordó que “una vez, recién nombrado director de novicios, año '72, fui a ver a la psicóloga por los resultados de las pruebas de personalidad, una prueba sencilla que se hizo como uno de los elementos de discernimiento. Ella era una buena mujer y también un buen médico”.

 

La doctora, señaló, “me dijo: ‘Este tiene este problema, pero puede continuar si va así’. Era también una buena cristiana, pero en algunos casos se mostró inflexible: ‘Este no puede’”.

“Pero doctora, este chico es tan bueno”, le respondió el Papa, a lo que la psicóloga indicó que “ahora es bueno, pero sepa que hay jóvenes que saben inconscientemente, no son conscientes, pero inconscientemente sienten ser un enfermo mental y buscan en sus vidas estructuras fuertes que los defienden, para que puedan ir hacia delante”.

“Ellos van bien, hasta el momento en que se sienten bien establecidos y empiezan los problemas”, le explicó la experta al entonces P. Jorge Bergoglio.

“Padre, ¿nunca se ha preguntado por qué hay tantos policías torturadores?”, cuestionó la psicóloga al hoy Papa Francisco. “Entran jóvenes, parecen sanos pero cuando se sienten seguros, la enfermedad comienza a emerger”.

“Esas son las instituciones fuertes que buscan estos enfermos inconscientes: la policía, el ejército, el clero... Y después tantos enfermos que todos sabemos que salen”, le dijo la psicóloga, según recordó el Papa.

Francisco destacó que “cuando me doy cuenta de que un joven es demasiado rígido, demasiado fundamentalista, no me fío; detrás hay algo que no sabe”.

El Papa señaló la relación de este caso con el capítulo 16 del libro del profeta Ezequiel. “No recuerdo el verso, pero es cuando el Señor le dice a su pueblo todo aquello que ha hecho por ellos: lo ha encontrado recién nacido, luego lo ha vestido, lo ha desposado… ‘y luego, cuando te sentías seguro, te prostituiste’”.

“Es una regla, una regla de vida. Ojos abiertos a la misión en los seminarios. Ojos abiertos”, pidió.

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Foto L'Osservatore Romano

VATICANO, 21 Nov. 15 / 07:51 am (ACI).- El próximo 12 de diciembre, el Papa Francisco presidirá una Misa en la Basílica de San Pedro. Por segundo año consecutivo, el Santo Padre celebra una Eucaristía en honor a la Virgen de Guadalupe, Patrona de México y Emperatriz de América.

Esta iniciativa recuerda la particular devoción del Pontífice por la “Morenita” y adquiere un mayor significado ya que la Misa será solo cuatro días después del inicio del Año Santo de la Misericordia y exactamente dos meses antes de su esperada e histórica visita a México que se iniciará el 12 de febrero de 2016.

 Se espera que ese día la Santa Sede anuncie oficialmente el programa para el viaje que hará el Pontífice a esa nación.

 El Papa ha querido confiar a la Virgen de Guadalupe en el continente americano, la realización del Año Santo de la Misericordia que comenzará el 8 de diciembre de 2015 y concluirá el 20 de noviembre de 2016.

 La Misa se celebrará en la Basílica de San Pedro el sábado 12 de diciembre a las 6:00 p.m. Media hora antes se rezará el Santo Rosario.

 La liturgia de ese día prevé la celebración del tercer domingo de Adviento. Los sacerdotes que se encuentren en Roma y que quieran concelebrar esta Misa deben comunicarlo a la Pontificia Comisión para América Latina.

 La invitación a participar de la Eucaristía no se ha reservado solo para los latinoamericanos que trabajan y viven en Roma o en Italia; sino que se hace también a todos los fieles y peregrinos que deseen asistir, para lo cual se deben dirigir a la Prefectura de la Casa Pontificia de la Ciudad del Vaticano.

 En la homilía de la Misa que celebró en esa fecha el año pasado y que pronunció íntegramente en español, el Santo Padre dijo que “en las maravillas que ha realizado el Señor en María, Ella reconoce el estilo y el modo de actuar de su Hijo en la historia de la salvación”.

 “Trastocando los juicios mundanos, destruyendo los ídolos del poder, de la riqueza, del éxito a todo precio, denunciando la autosuficiencia, la soberbia y los mesianismos secularizados que alejan de Dios, el cántico mariano confiesa que Dios se complace en subvertir las ideologías y jerarquías mundanas”.

 Por intercesión de la Virgen de Guadalupe, dijo luego el Pontífice, “la fe cristiana fue convirtiéndose en el más rico tesoro del alma de los pueblos americanos, cuya perla preciosa es Jesucristo”.

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Papa Francisco. Foto: L'Osservatore Romano.

VATICANO, 20 Nov. 15 / 07:53 am (ACI/EWTN Noticias).- Esta mañana, al presidir la Misa en la capilla de la Casa Santa Marta, el Papa Francisco advirtió que la Iglesia siempre sufrirá la tentación de un poder que no es el que Jesucristo quiere para ella, y aseguró que donde está Jesús no hay lugar para la mundanidad ni la corrupción.

El Santo Padre recordó el Evangelio de hoy, en el que los jefes del Templo, los jefes de los sacerdotes y los escribas “habían entrado en un proceso de degradación y haciendo que el Templo resultara ‘sucio’. ¡Habían ensuciado el Templo!”.

“El Templo es un icono de la Iglesia”, explicó el Papa. “¡La Iglesia siempre, siempre, sufrirá la tentación de la mundanidad y la tentación de un poder que no es el poder que Jesucristo quiere para ella!”.

“Jesús no dice: ‘No, no se hace esto. Háganlo afuera’. Dice: ‘¡Ustedes han hecho una cueva de ladrones aquí!’. Y cuando la Iglesia entra en este proceso de degradación el final es muy feo. ¡Muy feo!”, advirtió.

Francisco señaló que “siempre está en la Iglesia la tentación de la corrupción. Sucede cuando la Iglesia, en lugar de estar apegada a la fidelidad al Señor Jesús, al Señor de la paz, de la alegría, de la salvación, cuando en lugar de hacer esto está apegada al dinero y al poder.

 

“Esto sucede aquí, en este Evangelio” indicó el Papa, señalando que “estos jefes de los sacerdotes, estos escribas estaban apegados al dinero, al poder, y se habían olvidado del espíritu. Y para justificarse y decir que eran justos, que eran buenos, habían cambiado el espíritu de libertad del Señor con la rigidez”.

“Jesús, en el capítulo 23 de Mateo, habla de su rigidez. La gente había perdido el sentido de Dios, incluso la capacidad de alegría, también la capacidad de alabanza: no sabían alabar a Dios, porque estaban apegados al dinero y al poder, a una forma de mundanidad”, recordó.

El Papa destacó que “Jesús echa del Templo no a los sacerdotes, a los escribas; echa a estos que hacían negocios, a los especuladores del Templo”.

“Pero los jefes de los sacerdotes y los escribas estaban relacionados con ellos: ¡existía el ‘santo soborno’ allí! Recibían de estos, estaban apegados al dinero y veneraban a este santo”, lamentó.

Francisco subrayó que “el Evangelio es muy fuerte. Dice: ‘Los jefes de los sacerdotes y los escribas trataban de hacer morir a Jesús y así también los jefes del pueblo’”.

“La fuerza de Jesús era su palabra, su testimonio, su amor. Y donde está Jesús, ¡no hay lugar para la mundanidad, no hay lugar para la corrupción!”.

El Santo Padre reiteró que “ésta es la lucha de cada uno de nosotros, ésta es la lucha cotidiana de la Iglesia: siempre Jesús, siempre con Jesús, siempre pendientes de sus labios, para escuchar su palabra; y jamás buscar seguridades donde están las cosas de otro patrón”.

“Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o a Dios o a las riquezas; o a Dios o al poder”, señaló.

Francisco aseguró que “nos hará bien rezar por la Iglesia. Pensar en tantos mártires de hoy que, por no entrar en este espíritu de mundanidad, de pensamiento único, de apostasía, sufren y mueren”.

“¡Hoy! Hoy hay más mártires en la Iglesia que en los primeros tiempos. Pensemos. Nos hará bien pensar en ellos. Y también pedir la gracia de no entrar jamás en este proceso de degradación hacia la mundanidad que nos lleva a estar apegados al dinero y al poder”, concluyó.